miércoles, 18 de marzo de 2009

Y ati, ¿qué te duele?

http://www.youtube.com/watch?v=NkerEl4_Irc

Vale... quizás si han visto el vídeo que aparce en el enlace anterior, pensarán que no sea para tanto y que esto no sucede cada día en tu oficina. Pero lo cierto es que en ocasiones la realidad es mucho peor.

Los riesgos profesionales afectan a la salud de los trabajadores, bien porque las empresas no cumplen las normas legales que obligan a prevenir los riesgos laborales, o bien porque aunque las empresas cuente con esta normativa los trabajadores no se ciñen a ella y ponen en riesgo su salud.

Pero, ¿qué pasa con lo que no se ve? Me refiero a los riesgos psicosociales, esos tan olvidados por la mayoria de las empresas. Aunque actualmente el empresario cada vez esté más concienciado de la necesidad de ser responsable con la seguridad e higiene dentro de la organización, el riesgo psicosocial es el gran ignorado y el que más afecta a los trabajadores.

¿Dónde queda la veradadera escucha activa entre jefe y empleado? ¿Dónde está la verdadera comunicación?

La carga excesiva de trabajo, los horarios inflexibles, la falta de información y formación, y el estilo de mando autocrático, son algunos de los factores que perjudican seriamente al trabajador. Esto no sólo repercute en los resultados de su trabajo, sino también en su salud.
Algo tan coherente como recurrir al diálogo y a la comunicación para arreglar estos problemas se deja a un lado. Un estilo de mando más flexible y democrático haría que todos estuviesen contentos, jefes y empleados, obteniéndose beneficios para ambas partes. Entonces, ¿por qué no se hace en la mayor parte de la empresas?

No podemos considerar a cada empleado como si se tratasen de la misma persona y someterles a las mismas condiciones de trabajo, bajo la escusa "la empresa trabaja así", esa frase que tantas veces hemos escuchado, por no mencionar la que viene después "y si no estás de acuerdo, búscate otra cosa".

Las diferencias en cuanto a características personales de cada trabajador hacen que los factores psicosociales incidan de distinta manera en cada persona. La edad, la personalidad, el modo de trabajar, las aspiraciones, las aptitudes y las actitudes, son factores que no se pueden obviar. Si todos estos aspectos fuesen considerados en los ambientes laborales todos estaríamos más creca de la verdadera satisfacción personal.

Que levante la mano quien no prefiere ganar 100 euros menos y tener un trabajo en el que se le tenga en cuenta, donde se le recocozca su esfuerzo y el cual le permita tener un poco de tiempo para uno mismo.

Por mucho que nos empeñemos en no ver, no oir y no escuchar los problemas reales que se dan en las empresas, hoy en día no podemos discutir que el tan nombrado "estrés", la enfermedad del siglo XXI, está presente y casi siempre debido al mundo laboral.

La labor de concienciación debe de ser en dos dimensiones, una donde fluya la comunicación, la comprensión y la concepción de una nueva estrategia de gestión desde la cúspide estratégica, y otra en la que los trabajadores se comprometan con las medidas adaptadas y le devuelvan el compromiso a la empresa en forma de rendimiento.

Si se produjese esta concienciación, esta visión sana de forma de trabajar, razonando que empresarios y trabajadores quedarán satisfechos... ¿cuándo, esto que hoy aún suena a utopía, se convertirá en el pan nuestro de cada día? Hasta que eso ocurra, seguiremos hablando...

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